LUMEN
ARBOL
ARBOL
Cerezos, glicinas, cipreses hinoki, pinos de Ezo, un cedro sugi de
más de siete mil años (el Jōmonsugi)... Los árboles y plantas
de Japón son emblemas de belleza que nunca dejan de cautivar
nos. El padre de Aya Kōda les regalaba árboles a ella y a sus herma
nos cuando eran pequeños y les enseñó a plantarlos, a estar atentos
a las plagas, a distinguir las variedades a partir de cada hoja y a
dar las gracias con reverencias al jardinero. Ahí nació una relación
de amor que cultivó a lo largo de su vida y que la llevó a ser
consciente del imprescindible valor de los árboles y de la obliga
ción que tenemos de cuidarlos.
Durante sus viajes por Japón para contemplar lo singular e im
perecedero que se esconde en cada árbol, Aya Kōda también
asistió a desprendimientos de tierra y al trabajo de los taladores
y se adentró en bosques cubiertos de ceniza. El fruto de sus an
danzas son estas deslumbrantes memorias que iluminan el paisa
je, la historia y la cultura japoneses, y que nos hablan de la belle
za, la pérdida, la fugacidad y los ciclos de la naturaleza y la vida.
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