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    Dejemos hablar al viento

    Desde hace muchos años atrás yo había sabido que era necesario meter en la misma bolsa a los catolicos, los freudianos, los marxistas y los patriotas. Quiero decir: a cualquiera que tuviese fe, no importa en qué cosa; a cualquiera que opine, sepa o actue repitiendo pensamientos aprendidos o heredados. Un hombre con fe es más peligroso que una bestia con hambre.