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    Diario de una seducida

    Vivimos en un mundo diverso pero cerrado, donde las opiniones y las costumbres que se aprueban en unos lugares y en unas épocas están prohibidas en otras. Muchas cosas, consideras antes como crímenes, han salido hoy de su clandestinidad y ya no escandalizan a nadie, pero el acto de matar a un hijo sigue siendo inconfesable e imperdonable. No pretendo justificarme. He visto hasta qué punto soy capaz de juzgarme.