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    Los detalles

    Una mujer está postrada en cama con fiebre. Con una nitidez casi cegadora, su mente ociosa dibuja semblanzas de algunas personas de su pasado: una ex pareja que saltó a la fama, una amiga de carácter errático, un amor sin futuro, una madre frágil y dependiente.
    Pero ¿quién es en realidad el retratado, la figura del lienzo o la que sostiene el pincel? El retrato se troca en autorretrato y, al trasluz de las personas que un día lo fueron todo para ella, la mujer recompone los retales de su juventud en el Estocolmo de los años noventa. Años de fiestas y titubeos académicos, de amistades y amores tan intensos como efímeros, cuando todavía había un listín telefónico en cada casa, la salud mental no formaba parte del vocabulario cotidiano y el nuevo milenio se esperaba con optimismo.